Aceite de Krill: qué es y para qué sirve?
Aceite de Krill: qué es, para qué sirve y por qué se absorbe mejor que el omega-3 tradicional
¿Has escuchado hablar del aceite de krill pero no tienes muy claro qué es ni por qué se ha vuelto tan popular? Tranqui, a mí me pasó igual.
¡Cada vez más personas lo buscan como una alternativa al clásico aceite de pescado, y hay buenas razones para hacer el cambio! En este artículo te explicamos, en palabras simples y con respaldo científico, qué es el aceite de krill, para qué sirve y qué lo hace tan especial.
¿Qué es el aceite de krill?
El krill es un pequeño crustáceo marino parecido a un camarón diminuto que vive en las frías aguas del Océano Antártico y es uno de los organismos más abundantes del óceano completo.
Del krill se extrae un aceite rico en omega-3 (EPA y DHA), los mismos ácidos grasos que encontramos en el aceite de pescado. Pero aquí viene lo interesante: viene acompañado de otros compuestos valiosos que el aceite de pescado solo no tiene.
El aceite de krill aporta:
- Omega-3 (EPA y DHA): esenciales para el corazón, el cerebro, los ojos y las articulaciones.
- Fosfolípidos: la clave de su mejor absorción.
- Colina: un nutriente importante para el hígado, los músculos y el sistema nervioso.
- Astaxantina: un potente antioxidante natural que le da su característico color rojo.
La gran diferencia: ¿por qué el aceite de krill se absorbe mejor?
¡La mayor diferencia está en la estructura!
En el aceite de pescado, los omega-3 vienen unidos a triglicéridos. En el aceite de krill, en cambio, vienen unidos a fosfolípidos, que son exactamente la misma estructura con la que están construidas las membranas de nuestras células. Al tener esta forma "compatible", el cuerpo los reconoce e incorpora con mayor facilidad.
¿Y qué dice la ciencia sobre esto? Una revisión que ordenó las distintas formas de omega-3 según su biodisponibilidad encontró que los fosfolípidos se absorben mejor que los triglicéridos y bastante mejor que los ésteres etílicos (otra forma común en suplementos). En la práctica, esto significa que puedes obtener beneficios similares con dosis más bajas de aceite de krill.
De hecho, un metaanálisis en red que reunió 26 estudios de calidad concluyó que, en dosis bajas (bajo los 2.000 mg), el aceite de krill mostró una absorción de omega-3 superior a la del aceite de pescado. Otros estudios han observado que el krill logra niveles comparables de EPA y DHA en sangre usando alrededor de dos tercios de la dosis del aceite de pescado.
En resumen: no se trata de que el aceite de krill tenga "más" omega-3, sino de que tu cuerpo aprovecha mejor los que tiene.
El plus del aceite de krill: la astaxantina 🔴
Aquí es donde el aceite de krill se distingue de verdad. La astaxantina es un carotenoide (de la misma familia que el betacaroteno y el licopeno) considerado uno de los antioxidantes naturales más potentes que existen.
La astaxantina cumple dos funciones importantes:
- Protege el aceite de la oxidación: al estar naturalmente presente, ayuda a mantener la estabilidad del producto sin necesidad de tantos conservantes artificiales.
- Aporta beneficios antioxidantes al cuerpo: combate el estrés oxidativo, ese proceso silencioso que está detrás de la inflamación y del envejecimiento celular.
Es justamente la astaxantina la que le da al aceite de krill ese color rojo tan característico.
¿Para qué sirve el aceite de krill? Beneficios respaldados por la ciencia
❤️ Salud cardiovascular
Los omega-3 son famosos por su rol en la salud del corazón, y el aceite de krill no es la excepción. La investigación ha asociado su consumo con efectos favorables sobre los lípidos en sangre, incluyendo la reducción de triglicéridos. Un ensayo clínico reciente comparó omega-3 en forma de fosfolípidos (como los del krill) con omega-3 estándar en personas con triglicéridos elevados, precisamente porque los fosfolípidos ofrecen mejor absorción e integración en las membranas.
🦴 Articulaciones y flexibilidad
Este es uno de los usos más estudiados. Investigaciones clínicas preliminares observaron que el aceite de krill ayudó a reducir el dolor y la rigidez articular en personas con molestias leves. Un estudio japonés también reportó mejoras en la molestia leve de rodilla, la rigidez y la flexibilidad tras su consumo. Los omega-3 ayudan a regular los procesos inflamatorios, lo que se traduce en un mejor cuidado de las articulaciones a largo plazo.
🧠 Cerebro y bienestar
El DHA es un componente estructural fundamental del cerebro, y la forma en fosfolípidos del krill facilita que llegue a las membranas neuronales. Sumado al efecto antioxidante de la astaxantina, el aceite de krill se perfila como un aliado del bienestar cognitivo, especialmente pensando en el paso de los años.
✨ Piel y antioxidantes
Gracias a la astaxantina, el aceite de krill también actúa desde adentro cuidando la piel frente al estrés oxidativo. Algunos estudios sobre astaxantina han observado mejoras en la hidratación y en la apariencia de la piel.
Aceite de krill vs. aceite de pescado: ¿cuál elijo?
No se trata de que uno sea "malo" y otro "bueno". Ambos son excelentes fuentes de omega-3. La decisión depende de tus prioridades:
El aceite de krill puede ser tu mejor opción si:
- Buscas mejor absorción con dosis más bajas.
- Te molesta el sabor o el retrogusto a pescado.
- Quieres el beneficio adicional de la astaxantina como antioxidante.
El aceite de pescado sigue siendo ideal si:
- Necesitas una concentración alta de EPA y DHA por cápsula.
- Buscas una opción más económica por gramo de omega-3.
La buena noticia es que en Laboratorio Avanti tienes ambas alternativas para que elijas según lo que tu cuerpo necesita. 💚
¿Cómo tomar aceite de krill?
Como todo suplemento, lo ideal es seguir la dosis indicada en el envase y, de preferencia, tomarlo junto con las comidas para favorecer su absorción. Si tienes alguna condición de salud, tomas anticoagulantes, o estás embarazada o amamantando, consulta siempre con un profesional de la salud antes de incorporarlo.
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NOTA:
Este blog no está destinado a dar consejo, tratamiento o diagnóstico médico. Consulta con tu médico y/o profesional de la salud para cualquier tema referente a tu salud. La finalidad de redacción de los artículos de este blog es meramente informativa, no hay pretensión ni intención de sustituir cualquier diagnóstico o tratamiento médico. Todos los artículos de este blog son opiniones de sus autores, no condicionando a Avanti en ningún momento la temática sobre la que escriben, su contenido y/o afirmaciones realizadas.